Recuerdo primero de medicina como uno de los mejores años de mi vida. Veía a los alumnos de 5º y 6º y no llegaba a entrever el final de aquello, me parecía todo un mundo por descubrir: la facultad, la gente, la medicina. Está claro que con los años ganas experiencia, confianza y seguridad en tu profesión. Te das cuenta que la medicina se aprende dentro de las aulas, pero los pacientes, entendidos como personas, no se aprenden en los libro.

Tuve que hacer otra importante elección de la que nunca me he arrepentido, la especialidad de Cirugía General. Todo el mundo tiene la idea del papel del cirujano reflejado en películas y series, en las que  realiza operaciones espectaculares recibiendo los agradecimientos de pacientes y familiares. Sin embargo la realidad es otra. Mi trabajo es más cotidiano, demandante en la formación para aplicar los más acertados diagnósticos y las mejores opciones terapéuticas fundadas en la Medicina Basada en la Evidencia.

El que escribe, es una persona al que la profesión de cirujano, le ilusiona, le apasiona, le da energía para  enfrentarse a nuevos retos; por si fuera poco, creo se elige o te "elige" como un estilo de vida.

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